jueves, 19 de julio de 2012

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La yonkilata de cerveza

¿Quién decidió en su momento que la medida adecuada para un refresco o cerveza era de 25 centilitros si lo tomamos en la barra de un bar o sentados en una terraza? ¿Y quién pensó que los que lo toman en envase metálico merecen unos centilitros extra?
Y lo que más dudas me crea: ¿quién apostó por la medida de la yonkilata?


La yonkilata de cerveza es, como su nombre indica, una lata de cerveza normal, excepto por una razón, que es la que le añade el adjetivo de "yonki": su tamaño. Todos los que bebemos cerveza estamos acostumbrados al botellín (25 cl), a la caña (25 cl. dependiendo de quién la tire), al tercio o a la lata (33 cl.), y los más pandilleros conocen mejor que nadie la medida de la litrona.
Estas medidas valen prácticamente para cualquier bebida suave, sea Coca Cola, Pepsi, Trinaranjus, Mahou o Nestea. Estamos tan acostumbrados a ellas, las tenemos como medidas tan habituales, que hasta no hace mucho guardábamos las latas de refresco de los aviones por el tamaño tan poco común (y pequeño) que tenían.

Pero alguien supo ver más allá. Había un perfil de consumidor (nunca mejor dicho), inconformista, que huía de modas y costumbres y necesitaba algo diferente. Pensando en él se creó una nueva medida que rompía moldes, y reservado para él ha quedado este producto: la lata de cerveza de 50 cl. más conocida por casi todos como la "yonkilata". 
Si el Batmóvil es de Batman, la kriponita de Kripton, y el saxofonista toca el saxofón, no hace falta atar muchos cabos para averiguar a qué perfil se asocia la yonkilata. ¿Pero por qué? ¿A quién se tenía en mente cuando se diseñó la lata de 50 cl? Nunca lo sabremos, pero visto el resultado... ¿acertó?.
Personalmente, nunca he visto a nadie comprando una yonkilata. Existen, y en algunos supermercados las tienen, pero  nunca he coincidido en la cola de caja con alguien comprando latas de cerveza de medio litro. Incluso creo que hay cierto clasismo en ese tipo de envase. Llevarlo a determinados establecimientos puede ser una llave que abra la puerta a unos clientes que a lo mejor no son los deseados. ¿Tienen yonkilatas en los exclusivos supermercados Sánchez Romero? ¿Y en la zona de Delicatessen de El Corte Inglés?
Y por la medida no es. Ahí está la pinta. Y hay cervezas belgas, alemanas y francesas que tienen esa medida pero suelen venir en botella, y ya la cosa cambia. También disponemos de la lata de 50 cl. de Guinness o de John Smith,  pero no es frecuente ver al usuario habitual de ese envase saboreando estas caras cervezas.
Suelen ser "birras" de marcas poco conocidas, y asociadas a supermercados centroeuropeos del estilo de Aldi, Lidl, etc.
Gustos aparte, yo no veo la yonkilata muy útil. La cerveza es una bebida que se calienta enseguida y a partir de ese momento no hay quien se la tome. No merece la pena comprar un envase de tanta cantidad. Para eso está la litrona, pero porque se comparte y no da tiempo a que se caliente. La litrona es el tótem de la amistad y la camaradería. Compartir una litrona es como tener un hermano, pero sin libro de familia de por medio.
Al igual que nunca he visto comprar una yonkilata, tampoco he visto compartirla.

En resumen, y sin ánimo de ofender a nadie, creo que cualquier bebida en lata de 50 cl. (y en concreto la cerveza) ha quedado como un producto residual, para un perfil de usuario muy concreto y difícil de catalogar. Bien sea por el precio, la cantidad, o por aspectos que desconozco, esta medida no consigue calar en las costumbres de la mayoría de los consumidores. Misterios de los 50 centilitros.