Qué curiosa contradicción la nuestra: estamos encantados con los resultados de nuestros compatriotas en motociclismo, tenis, fútbol, Fórmula Uno, etc. pero las banderas desaparecen en cuanto guardamos la pelota o se acaba la gasolina.
Por la razón que sea, parece que por principio rechazamos aquello que pueda tener reminiscencias hispanas.
Por la razón que sea, parece que por principio rechazamos aquello que pueda tener reminiscencias hispanas.
