Como no sufrimos bastante estrés durante los días de diario, qué mejor que dar otra vuelta de tuerca los sábados en el "híper". El estrés allí generado es tal, y son tantas las trampas que encontraremos, que ahora empiezo a comprender por qué la gente va en chándal. No es por comodidad, o por una "elegancia informal". Es una cuestión de autoprotección. Al igual que el que hace boxeo emplea un protector bucal o el que va en moto se pone un casco.