La condición de extranjero es algo que en cualquier país es una barrera lógica que hay que superar. Los japoneses dicen "si quieres a tu hijo, hazle viajar". Esa capacidad de adaptación que adquirimos cuando conocemos otras culturas se convertirá en una aliada de nuestras habilidades sociales. Menos en España.Aquí, lejos de adaptarse, si se quiere triunfar, lo que hay que hacer es inadaptarse. Alguien que venga, se acople a nuestro sistema, aprenda bien el castellano y se integre como cualquier ciudadano nacional, habrá perdido su condición de ser superior y sobrenatural. Ya es un igual y no merece nuestro respeto. Pero si mantiene sus costumbres nativas, se comporta igual que en su país, cultiva sus horarios, nos habla en su idioma y nos trata como indígenas a los que colonizar, ya tenemos capataz que nos indique cuándo recoger el algodón.