Gran verdad es la del refrán "Dime de qué presumes y te diré de qué careces". Basta que alguien presuma de algo para que nos inspire cierta desconfianza y que, habitualmente y por desgracia, el tiempo nos acabe por dar la razón.
Un ejemplo claro, y siguiendo con esta etapa gastronómica del blog, la encontramos en aquellos sitios que en su nombre presumen de algo y que, finalmente, suele alejarse bastante de lo esperado. De nuevo caemos en eso tan peligroso que es exagerar algo, aumentando las expectativas del consumidor, quien cuando se encuentra con la realidad, inferior a lo esperado, sufre la decepción.
