Si hay algo que incomoda a cualquier conductor es tener que buscar un hueco donde aparcar. Pero aún incomoda más que cuando lo encontramos haya un personaje de mirada amenazante esperando una propina nuestra por el mero hecho de haber dado sombra al alquitrán donde irán nuestras ruedas.
¿Cuáles son los puntos fuertes de los gorrillas? Hay dos. El uniforme y el chantaje. El primero para los guiris y el segundo para los españoles.
1. El uniforme. Todo gorrilla que se precie lleva en su cabeza, como su supuesta profesión indica, una gorra con visera. Estas no suelen ser de publicidad, pues eso quita oficialidad al atuendo. Las otras tres prendas obligatorias son el chaleco reflectante, la riñonera y la vara de avellano, castaño, o similar, con la que señalar el hueco y dirigir la orquesta automovilística. Todo ello crea un conjunto visual-intimidatorio que puede recordar, mínimamente, a un agente de tráfico de una república bananera. Prácticamente, donde nos encontramos. Esto permite que una familia noruega, de vacaciones por Fuengirola, pueda cometer el error de creer que es la autoridad a la que hay que abonar la tasa correspondiente por aparcar.
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jueves, 13 de junio de 2013
jueves, 28 de marzo de 2013
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¿Dejamos propina?
¿Cuál es la razón de dejar propina? ¿Lo hacemos para gratificar a los demás o para que no nos tachen de rácanos? Dejar propina puede cubrir desde un pago por un servicio bien prestado que complemente un salario bajo, a esa hidalguía hispana que nos libre de que nos señalen como avaros por muy mal que nos hayan atendido.
Hay países en los que esta costumbre tiene toda la razón de ser. Los camareros tienen un sueldo mínimo que se complementa con propinas elevadas, lo que crea la cadena de buen servicio=satisfacción del cliente=recompensa al trabajador=satisfacción de este, y la rueda vuelve a empezar.
La paradoja se presenta cuando nos atienden de manera nefasta y aún así, dejamos propina. Quizás no sea una gran cantidad, pero esas monedas sobre el plato de plástico en imitación madera lavan nuestra imagen. Aunque el servicio haya sido penoso. No nos tachen de lo que no somos.
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