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jueves, 24 de enero de 2013

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La publicidad en el deporte

Prácticamente todo equipo deportivo que se precie tiene alguna marca impresa en sus camisetas, pantalones, cascos, bicicletas, motos y estadios. Incluso los árbitros de fútbol, supuesto ejemplo de imparcialidad, lucen en sus mangas marcas que nada tienen que ver con el deporte. Pero ¿dónde está el límite?

Una cosa es que un equipo cargue con publicidad a cuestas para salir adelante, y otra muy distinta es que, por culpa de esa publicidad, ya no sepamos ni de qué ciudad son los equipos que están jugando.
En el caso del balonmano, y hablamos de equipos de primera división, encontramos perlas como las siguientes: Naturhouse La Rioja, GlobalCaja Ciudad Encantada, Academia Octavio, Helvetia Anaitasuna o Reale Ademar León. El mundo del fútbol sala no se queda atrás, y bautiza a sus equipos con nombres como Colegios Arenas Gáldar, Inter Movistar, Ríos Renovables o Fisiomedia Manacor.

jueves, 21 de junio de 2012

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¿Por qué no nos gusta lo nuestro?

Qué curiosa contradicción la nuestra: estamos encantados con los resultados de nuestros compatriotas en motociclismo, tenis, fútbol, Fórmula Uno, etc. pero las banderas desaparecen en cuanto guardamos la pelota o se acaba la gasolina.
Por la razón que sea, parece que por principio rechazamos aquello que pueda tener reminiscencias hispanas.

martes, 5 de junio de 2012

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La agencia de publicidad no me quiere



Ayer vino a visitarme a la oficina una agencia de publicidad que estaba muy interesada en trabajar con nosotros, que tenía grandes ideas y que seguro que establecería entre nosotros la tan oída por todos pero sentida por algunos menos, "química".

Tras la obligada conversación de ascensor saltó a la palestra un flamante macbook air del que surgió una bonita presentación llena de luz y color, donde se explicaba que en 2011 su compañía había facturado no sé cuántos milones de euros, había conseguido miles de cuentas, y que entre sus clientes principales se encontraban compañías de la talla de Coca Cola, Seat e Ikea. Todo ello, con una música impactante y los altavoces a pleno rendimiento, dando la sensación de encontrarse en la ópera de Viena el 1º de año, dando palmas al ritmo de "La marcha Radetzky".

Una vez finalizó el espectáculo, y atónito esperando el siguiente movimiento, pues si esto había sido la entrada, qué no sería lo que me tendrían preparado para regocijo de mi empresa (para la que trabajo) y qué sería aquello que iba a crear la conocida "química".
Y llegó el momento: con toda mi atención puesta en en el director, el supervisor, y el ejecutivro de cuentas, de boca del primero salió la frase que resume la reunión: "y aquí estamos para lo que podáis necesitar".

¿Cómo? Mi empresa poco tiene que ver con Coca Cola, con Seat, con Michelin, y menos con Ikea. ¿A mí qué me importa eso? Yo esperaba algo del tipo "hemos visto vuestra web, la hemos comparado con la competencia, y el caso es que hay unos cuantos apartados susceptibles de mejora, para los que hemos pensado esto y lo otro..."
Con las mismas, me tocó tirar de frase recurrente, y con un "pues ya sabiendo dónde estáis, seguimos en contacto, a ver si sale algo" dimos la infructuosa visita por cerrada.

En resumen, que yo no sé de publicidad, pero como cliente, no me gusta que vengan a venderme "nada", porque eso es lo que hicieron. Una gran empresa que tendrá grandes clientes, pero que a los potenciales no saben atraerles. Por lo menos a mí. O a lo mejor no soy tan potencial.

domingo, 3 de junio de 2012

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¿Es la publicidad o de verdad somos así?



 A raíz de una visita a una conocida tienda de ropa para jóvenes, de la cual salí impresionado por sus técnicas de atracción al cliente y de publicidad, me animé a escribir un blog donde pudiese poner por escrito aquello que ha hecho huella en mi rutina, a ver si entre comas, ariales, negritas y mayúsculas consigo, como humilde consumidor, entender e interpretar muchas de las acciones de comunicación, publicidad y consumo que nos "arrollan" al cabo del día.