El pin del móvil, la tarjeta del cajero, el código del portal, la clave del ordenador de casa, la del PC de la oficina, la de la banca por internet, el patrón de bloqueo de Android, los códigos de Dropbox, el user y pass de Apple Store y la contraseña de iCloud, Facebook o Twitter.
Si somos de los que siempre empleamos una contraseña sencilla y breve, como pepe34, no tenemos ningún futuro, pues ya las páginas nos indican que la contraseña tiene que incluir mínimo ocho dígitos, combinando letras minúsculas, mayúsculas, números y otros caracteres. Así que en una página que entramos de pascuas a ramos, nos encontramos que nuestro clásico, tradicional, infalible y sencillo método de pepe34 pasa a ser PepE_3*4$.
Entonces decidimos tomar esta nueva contraseña como fija pero, por desgracia, al intentar emplearla en otra web se nos advierte de que sólo se admiten caracteres alfanuméricos, por lo que vuelta a empezar la rueda. Y aún hay más: en ocasiones se nos pide cambiarla (por seguridad) y cuando, en un ejercicio de lógica vamos a poner la misma, que bastantes problemas tenemos ya, nos dicen que no se puede repetir una contraseña ya empleada en los últimos cien días.
Hay que darle una vuelta a esto de las claves como método de acceso. Si ya todas las páginas incluyen la opción forgot password? es que algo no anda bien en la estrategia de seguridad en internet.
