En pleno siglo XXI, y ya bien entrado el mismo, hay dos cosas que me asombran sobremanera:
1. Que a la gente le pidan que enseñe el bolso en la caja del supermercado.
2. Que la gente lo enseñe.
Que a una señora le digan que enseñe el bolso en la caja es lo mismo que decirle "tiene usted una pinta de ladrona que echa para atrás, y seguro que se ha llevado algo". No entiendo cómo puede un comercio permitirse semejante falta de escrúpulos y de respeto por los demás y, a la vez, tener la osadía de colgar carteles con el lema "El cliente es lo primero" o "Su satisfacción, nuestra razón de ser".