Mostrando entradas con la etiqueta usura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta usura. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de marzo de 2014

4

Los empeños a lo bestia

Desde hace algun tiempo está muy de moda el programa televisivo Empeños a lo bestia. Puede resultar entretenido, pero ¿traslada algún valor positivo a los espectadores?

Las tiendas de empeño, sórdidas donde las haya, cumplen su cometido solucionando problemas económicos pasajeros. Pero que produzcan programas de televisión donde se aplauda la usura del dueño de una de ellas, tratado como héroe, quien se comporta como un auténtico déspota ante el necesitado, haciendo todo tipo de preguntas indiscretas e innecesarias, flaco favor hace a muchos espectadores, pendientes todavía de decidir su futuro y hacia donde encarrilarlo. Entre ganar un buen fajo de billetes por hacer de intermediario o presentarse al MIR para acabar ganando 1.500 euros mensuales, la tentación, cuando menos, se puede presentar.

Casas de empeños, subastas de trasteros, cotillas que rebuscan en los graneros de honrados agricultores... todos estos programas tratan de lo mismo: comprar muy barato para vender muy caro. No fomentan el ahorro, el trabajo en equipo, la ayuda al prójimo o el éxito mediante el esfuerzo y el estudio. Es el dinero por el dinero, da igual de qué se trate si genera beneficio. Hay que aprovecharse de la necesidad o de la ignorancia del contrario. No hay más que ver el lamentable perfil de los protagonistas de Empeños a lo bestia.

Si nos remontamos varios siglos atrás y miramos al continente americano de sur a norte, veremos las consecuencias a largo plazo de aquellos países donde los españoles compramos barato el oro y nos marchamos, contra aquellos donde desembarcaron irlandeses, franceses u holandeses, sembrando, trabajando y creando riqueza en lugar de trasladarla de un lado a o otro.

jueves, 30 de mayo de 2013

9

El boli, el cordel y la caja de ahorros.

Un bolígrafo de plástico, roto, viejo, mordido y sin capuchón, atado de la manera más cutre posible a un cordel de esparto, es un fiel reflejo de lo zafios y rastreros que pueden llegar a ser los bancos y cajas de ahorros. Lugares donde, paradójicamente, más dinero se mueve.

Muchos nos quejamos de que los bancos nos engañan, de que son unos estafadores, de que no juegan limpio, pero estamos confundidos. Las entidades financieras dejan clarísimas sus intenciones desde el momento en el que nos apoyamos en el mostrador y echamos un vistazo a nuestro alrededor.

Empresas como Banco de Santander, Caixa de Cataluña o BBVA, con beneficios de más de 1.600 millones de euros en un trimestre, tienen la osadía de crear textos publicitarios como "Queremos ser tu banco" o "Tú eres la estrella" y al mismo tiempo ofrecernos un bolígrafo de plástico, en un estado deplorable, para que firmemos nuestra propia sentencia a cadena perpetua. Sentencia con grilletes y bola de 30 kgs.en forma de préstamo personal, con intereses que rozan la usura, o con condenas en forma de hipoteca a cuarenta años y un día.