jueves, 9 de mayo de 2013

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Museos del Jamón y Paraísos del Café.

Gran verdad es la del refrán "Dime de qué presumes y te diré de qué careces". Basta que alguien presuma de algo para que nos inspire cierta desconfianza y que, habitualmente y por desgracia, el tiempo nos acabe por dar la razón.

Un ejemplo claro, y siguiendo con esta etapa gastronómica del blog, la encontramos en aquellos sitios que en su nombre presumen de algo y que, finalmente, suele alejarse bastante de lo esperado. De nuevo caemos en eso tan peligroso que es exagerar algo, aumentando las expectativas del consumidor, quien cuando se encuentra con la realidad, inferior a lo esperado, sufre la decepción.

jueves, 2 de mayo de 2013

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El nombre de los restaurantes

Poco a poco se van perdiendo las costumbres y cambiando las modas. Una de ellas era la de llamar a los restaurantes con un nombre rimbombante, largo, y de varias palabras. Que denotase poderío y buen hacer.

Lejos quedaron aquellos días de Casa Pepe, Casa Juan, Casa Paco y demás. Poco a poco fueron cayendo en el olvido. Aquellos cuartos de baño, con una cuerda de esparto a modo de tirador de la cadena y un bote de Mistol recortado haciendo las veces de cubilete para la escobilla dejaron paso a elegantes puertas de madera y brillantes sanitarios de donde las moscas huían dando la batalla por perdida. 

Llegó la hora de acondicionar el patio trasero, que hasta entonces había sido tendedero de blancos lienzos con eternos cercos de vino, campo de juegos de perros y gatos sin collar ni microchip y garaje improvisado de triciclos y bicicletas. Todo fue sustituido por atractiva piedra de pizarra, un carro de arrastre en madera de pino y roble, tinajas de barro de 50 litros y todo tipo de aperos de labranza de principios del siglo pasado. Y se llegó a la conclusión de que toda esa exclusividad no podía convivir con términos tan comunes como Casa Manolo o Restaurante El Cruce.

jueves, 25 de abril de 2013

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Los anuncios de comida internacional

Una de las reglas de oro de la publicidad es la de transmitir credibilidad a través de los anuncios, y para ello hay que recurrir a estereotipos que resulten fiables. No tendrá el mismo resultado que nos anuncie un libro de mecánica de motos Ángel Nieto a que lo haga la ahora vapuleada Isabel Pantoja.

Particularmente, siempre me ha parecido curiosa esa búsqueda del plus de credibilidad empleando voces extranjeras para potenciar determinados productos, especialmente los de comida. Parece ser que los raviolis no tienen el mismo atractivo si los presenta un vallisoletano, en un perfecto castellano, a que lo haga alguien con acento napolitano, aunque luego sea de Villatobas o de Hornillos de Eresma. Y no digamos ya si los anuncia una italiana en toda regla, como hizo en su día Sofía Loren.

jueves, 18 de abril de 2013

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La decoración de las consultas

Ni la Tate Gallery londinense, ni el Moma neoyorquino ni el Prado Madrileño. Si uno quiere ver arte en estado puro no tiene más que acercarse a la consulta del dentista, del notario o del podólogo y regocijarse con las obras de arte que cuelgan de la pared. Y además, no nos ponen pegas para hacer fotos.

Si hay un lugar que define la palabra eclecticismo ese es cualquier pared de una consulta. Desde al abogado de mayor renombre al dermatólogo recién licenciado, todos ofrecen en sus paredes unas pinacotecas donde comparten espacio extrañas acuarelas de gaviotas sobrevolando un mar de lava, junto con una curiosa pieza de fruta pintada al óleo que juega al despiste entre melocotón, manzana y sandía. Y ambos acompañados de un retrato de un metro por metro y medio de un payaso triste, acabado, con una flor marchita entre sus manos, quien, da igual dónde nos situemos, parece seguirnos con la mirada. La inquietud que necesitamos antes de entrar a que nos hagan una endodoncia.

jueves, 11 de abril de 2013

6

¿Qué ha dicho la radio?

La frase "¿qué ha dicho la radio?" fue muy habitual durante décadas. Lo que escuchásemos a través de ella nos valía. No hay más que recordar el 23 de febrero de 1981, que por algo se llamó la noche de los transistores. Pero ¿dónde ha quedado aquella radio con sus simpáticos anuncios, su información precisa y sus concursos?

La radio ya no es ni sombra de lo que era. Ahora prácticamente se basa en emisoras musicales, informativos basados en las agencias de noticias (lo que implica que todas ofrezcan la misma información), y programas nocturnos para compartir desgracias con insomnes, parados y opositores. O aburridas tertulias donde invitados de gran calibre, pseudo periodistas de la prensa rosa, dan lecciones de demagogia y recomiendan impunemente lecturas como la biografía no autorizada de Belén Esteban.

jueves, 4 de abril de 2013

11

¿Merecen la pena las rebajas?

Durante los periodos de rebajas compramos artículos con un descuento relativo sobre épocas anteriores. Si echamos cuentas, no sólo monetarias, de lo que hemos dedicado a la compra de esa prenda ¿habrá merecido la pena?
Muchas veces nos quedamos únicamente con una idea en la mente: la diferencia entre el precio original del artículo y lo pagado por ello. Haciendo esta lectura, no hay duda de que somos unos águilas del consumismo, pero si rebobinamos toda la escena, quizás no ha sido tan interesante como puede parecernos. Depende del valor que le demos al dinero y al resto de las cosas.

Supuesto en época de rebajas: el primer sábado de la temporada de descuento nos levantamos temprano para ir al centro comercial en busca de una camisa rebajada un treinta por ciento. Atasco en el desvío de la autovía que da acceso a dicho centro. Todo el mundo quiere beneficiarse de las gangas. Entramos en la tienda, que ya lleva abierta una hora, y encontramos el armagedón: jerseys tirados por los mostradores con las mangas al revés, camisas con los cuellos negros, pantalones de hombre en la sección de ropa interior femenina, colas interminables en la caja y empleados desbordados que con la excusa de "voy a ver si hay en el almacén" vuelven a los diez minutos con un fuerte aliento a tabaco y cara de circunstancias. Para colmo, no queda nuestra talla de la camisa.

jueves, 28 de marzo de 2013

6

¿Dejamos propina?

¿Cuál es la razón de dejar propina? ¿Lo hacemos para gratificar a los demás o para que no nos tachen de rácanos? Dejar propina puede cubrir desde un pago por un servicio bien prestado que complemente un salario bajo, a esa hidalguía hispana que nos libre de que nos señalen como avaros por muy mal que nos hayan atendido.

Hay países en los que esta costumbre tiene toda la razón de ser. Los camareros tienen un sueldo mínimo que se complementa con propinas elevadas, lo que crea la cadena de buen servicio=satisfacción del cliente=recompensa al trabajador=satisfacción de este, y la rueda vuelve a empezar.
La  paradoja se presenta cuando nos atienden de manera nefasta y aún así, dejamos propina. Quizás no sea una gran cantidad, pero esas monedas sobre el plato de plástico en imitación madera lavan nuestra imagen. Aunque el servicio haya sido penoso. No nos tachen de lo que no somos.

jueves, 21 de marzo de 2013

11

Elegir el color del coche

Si de por sí ya es complicado elegir un coche entre tantos modelos, tantos extras y tan reducidos presupuestos, el asunto de la selección del color puede suponer, además de una prueba de fuego para una pareja, una crisis existencial entre tanta gama y, sobre todo, de nombres tan extraños.

Hay determinadas personas a las que si nos sacan de los colores básicos (rojo, verde, azul, amarillo, blanco, negro, etc.) nos meten en un compromiso pictórico del cual saldremos irremediablemente mal parados. Si nos preguntan por el vestido de la novia diremos que es blanco, dejando clara nuestra ignorancia tonal y poco sentido estético. Las novias no van de blanco a secas. Visten de blanco roto, blanco marfil, blanco puro, blanco perla o blanco champagne, que es un tono ideal para novias de piel bronceada o apiñonada (?)

jueves, 14 de marzo de 2013

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El marketing viaja en taxi

El sector del taxi es para unos un conjunto de conductores profesionales dispuestos a llevarnos a nuestro destino cuando y donde sea, mientras que para otros es una pandilla de bandoleros, herederos de los siete niños de Écija, dispuestos a hacernos un siete en la cartera al menor descuido. Independientemente de opiniones, es un gremio que se está aplicando mucho en lo que a servicio al cliente y técnicas de marketing se refiere.

Además de la función principal del taxista, que es llevarnos de A a B, hay una atención al cliente que se se basa en la complicidad entre conductor y pasajero. Aquí es donde entra la típica solicitud de "un lugar donde tomar una copa esta noche, que soy de fuera". El chófer segmentará perfectamente el perfil del pasajero y le trasladará al bar de moda de la zona chic de la ciudad, al barrio de las banderas arco iris, o a otro tipo de locales más enfocados a combatir la soledad del forastero. Esto está tan extendido que hasta en la propia revista de la Gremial del Taxi, determinados locales ofrecen una comisión a los taxistas por llevar a sus clientes allí.

jueves, 7 de marzo de 2013

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Publicidad a ras de suelo

Si paseando por la calle, en horas no comerciales, observamos los negocios que tienen cierre metálico, veremos como en la parte más baja, donde está la cerradura, hay todo un arco iris de pegatinas puestas por los distintos cerrajeros que han pasado por ahí. ¿Cual es la que hay que elegir? ¿Cuál es la buena? ¿Quién nos sacará del apuro?

Personalmente, creo que falta innovación en el mundo de los cerrajeros. Todos ponen el mismo tipo de pegatinas: 24 horas, servicio económico, rapidez, etc. Varía ligeramente el tamaño, la geometría y el color de esas pegatinas, pero básicamente, todos ofrecen lo mismo. 
Yo nunca he tenido un comercio, pero me planteo la duda de si, en caso de tenerlo y encontrar el cierre atascado, sabría elegir entre la amplia gama tonal que encontramos a nuestros pies. ¿El cerrajero de pegatina azul? ¿El de la roja? La decisión se antoja complicada, y más cuando cada minuto que pasa con nuestro negocio cerrado posiblemente estamos perdiendo clientes y, seguro, dinero.